Tamaulipas busca posicionarse en el top de infraestructura nacional. El Corredor del Golfo ya es una realidad anunciada y promete cambiar por completo la movilidad, la economía y el ritmo de vida del estado. Con una inversión superior a los 35 mil millones de pesos, esta supercarretera conectará Altamira, Reynosa y Matamoros, reduciendo traslados a solo 4.5 horas.
El proyecto contempla 514 kilómetros, ampliación a cuatro carriles, carriles exclusivos para carga, 11 entronques, 79 estructuras, un viaducto y un puente atirantado, convirtiéndose en una de las obras más ambiciosas de los últimos años. ¿El objetivo? Traslados más rápidos, seguros y eficientes para personas y mercancías.
Pero no solo es asfalto: el impacto será directo en la economía. Se estima la creación de más de 104 mil empleos directos y 76 mil indirectos, impulsando a comunidades completas y posicionando a Tamaulipas como eje clave del comercio y la logística del Golfo y la frontera norte. El Corredor del Golfo no es solo una carretera: es un nuevo mapa de oportunidades.

