En México hay alrededor de cinco mil pozos petroleros cerrados con potencial, y Tamaulipas está explorando cómo revivirlos a través de contratos mixtos con la iniciativa privada, una fórmula que podría inyectar nueva vida a la industria local. La idea es expandir la producción sin cargar todo el peso de la operación solo en Pemex.
La propuesta apunta a generar empleo, traer tecnología y cargar de dinamismo al sector energético estatal, siempre bajo la supervisión del gobierno para garantizar transparencia y ganancias compartidas. No se trata sólo de reactivar pozos, sino de construir una nueva forma de colaboración entre lo público y lo privado.
Claro que hay quienes exigen cautela: recuerdan que estos contratos deben cuidar el entorno, no privatizar recursos estratégicos ni desperdiciar concesiones. Pero si se aplican con visión, podrían ser un respiro económico y productivo que el sur del país necesita.

