En los pasillos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas surgió una petición sencilla pero profunda: un espacio seguro, digno e inclusivo para todas las identidades. Lo que comenzó como una inquietud dentro de la comunidad estudiantil de la Facultad de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano de Ciudad Victoria, se convirtió en un hecho histórico.
La UAT inauguró su primer baño de género neutro, un espacio que va más allá de lo funcional: representa un mensaje poderoso sobre respeto, diversidad y derechos humanos. Entre señalización nueva y puertas recién instaladas, se siente el resultado de años de diálogos, inquietudes estudiantiles y luchas silenciosas que por fin encontraron respuesta.
Para muchas personas, especialmente estudiantes transgenero, no binaria e intersexual, este baño significa seguridad, visibilidad y reconocimiento.
Con esta acción, se envía un mensaje contundente: la inclusión no se dice… se construye.

